COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

Senador Iván Cepeda Castro

Bogotá, agosto 12 de 2019.- En el día de ayer, la Revista Semana publicó una extensa entrevista a los abogados del senador Álvaro Uribe Vélez, doctores Jaime Granados y Jaime Lombana, con el título: “El expresidente Uribe es víctima de un montaje”. En dicha publicación, abusando de la prerrogativa de responder en ausencia de su contraparte, los mencionados abogados hicieron afirmaciones falsas, lanzaron acusaciones temerarias, guardaron silencios cómplices sobre varios hechos y tergiversaron a su antojo la realidad procesal. Por estas razones, nos permitimos hacer las siguientes consideraciones:

1. La debilidad de la defensa del senador Uribe Vélez es de tal naturaleza que su principal argumento es calificar de “montaje” las actuaciones que durante los últimos siete años ha efectuado la Corte Suprema de Justicia en este caso. Estas actuaciones incluyen, entre otras, la práctica de numerosas pruebas, la realización de inspecciones judiciales, la recolección de decenas de testimonios, y de miles de interceptaciones legales de personas del entorno del senador Uribe. Lamentamos que, como suele ocurrir cuando se trata de investigaciones que comprometen al senador Uribe, a sus familiares o aliados políticos, la ausencia de argumentos jurídicos de los abogados Granados y Lombana sea reemplazada por sus acusaciones falaces contra la magistratura, y por la intención de engañar a la opinión pública.

2. Los abogados señalan al testigo Juan Guillermo Monsalve de haber tendido “una trampa” al senador Uribe y a su abogado Diego Cadena, pero omiten decir que fueron ellos los que, por diversas vías, buscaron al testigo para hacerle ofertas que perseguían su retractación. Omiten decir, por ejemplo, que en el recinto de la carcel La Picota donde tuvo lugar la reunión del abogado Cadena con el testigo Monsalve coincidencialmente apareció el abogado Jaime Lombana visitando al secuestrador Enrque Pardo Hasche, quien también había realizado gestiones ante Monsalve para lograr su retractación. Omiten aclarar que la grabación de la reunión se dio porque el abogado Cadena contactó a Monsalve para aportar su pretendida retractación al recurso que el senador Uribe interpuso ante la Corte, y que el mismo abogado contactó con idéntico fin a la esposa de Juan Monsalve. Como se recordará, a la rueda de prensa convocada en el Palacio de Justicia para anunciar la presentación de ese recurso, el abogado Granados llegó una hora tarde y sin la retractación esperada. En efecto, tal recurso debió presentarse sin esa retractación, y luego la providencia que exoneró al senador Iván Cepeda Castro de las acusaciones formuladas en su contra por el senador Álvaro Uribe, en la que además se compulsaron copias contra este último para investigarlo por supuesta manipulación de testigos, fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia. Curioso que las visitas en la cárcel al interno Monsalve pidiéndole que se retractara hubieran acaecido con ocasión de esta providencia y del empeño de aportar tal retractación en un recurso ante la Corte. Curioso que tales intentos se hubieren extendido también a la compañera de Monsalve. Entonces ¿de cuál “montaje” hablan los abogados? Es increible queel doctor Jaime Granados en su entrevista haya omitido referir este detalle del cual fue protagonista principal y que desmiente todas sus afirmaciones sobre una supuesta trampa urdida en contra de su cliente. Y es también extraño que el abogado Lombana hubiese omitido recordar su presencia fortuita en esa misma ocasión cuando Monsalve atendía la visita del abogado Cadena, mientras él visitaba al secuestrador Pardo Hasche.

3. Llama la atención que mientras que en la entrevista se insiste en tildar de ilegal una prueba que en repetidas oportunidades la Corte ha reconocido como legal, los abogados omiten cualquier explicación y referencia sustancial al grave hecho de que seis interceptaciones que contenían valiosa información del caso fueron manipuladas y borradas en la Fiscalía General de la Nación; circunstancia que intenta disimular la responsabilidad del senador Uribe y, por lo tanto, producir un beneficio directo para él.

4. Igualmente, llama la atención el énfasis de los señores abogados Granados y Lombanapor desconocer o minimizar las relaciones personales, comerciales y políticas de vieja data entre la familia Uribe Vélez y los hermanos Villegas Uribe. Y en particular, el intento de relativizar las relaciones de Juan Guillermo Villegas con la familia Monsalve, y sus constantes informes al senador Álvaro Uribe sobre esos contactos. Mientras los abogados pasan con velocidad sobre estos hechos, otra cosa muestran las evidencias, pues no es cierto que la única relación entre Uribe y Villegas haya sido la compra de la finca Guacharacas, como lo sostiene el abogado Granados, quien de paso exonera a Uribe de la multitud de llamadas que Villegas hizo a Monsalve precisamente el mismo día en el que iba a comparecer a declarar. Entonces ¿de cuál montaje hablan estos profesionales del derecho?

5. No es cierta la acusación de que el senador Iván Cepeda le hiciera ofrecimiento alguno a la familia del testigo Monsalve para obtener testimonios en contra del senador Uribe, ni que le haya entregado dineros a través de una ONG, como afirma el abogado Granados, quien a sabiendas hace esta afirmación calumniosa porque conoce de primera mano el expediente, el cual da cuenta de que ninguna de esas dos cosas sucedieron de la manera como las presenta. Así quedó nítidamente establecido por la decisión que tomó la Corte Suprema en febrero de 2018; providencia que ahora los abogados Granados y Lombana quieren desconocer, irrespetando la justicia y sus instituciones, así como valiéndose de su acceso a los medios de comunicación para tergiversar la verdad y crear un ambiente hostil a los magistrados que han de surtir la dilatada diligencia de indagatoria en la que su cliente debe responderle a la justicia.

Como lo hemos afirmado en otras oportunidades, y lo reiteramos hoy, consideramos que en este proceso debe primar siempre el respeto irrestricto a la Corte Suprema de Justicia, a sus magistrados, a sus decisiones, y dejar que la justicia actúe sin presiones generadas con tácticas como la de desinformar a la opinión pública.